viernes, 1 de febrero de 2008

Uso de TICS en la enseñanza de la educación superior



La caída del muro de Berlín (comunicación entre este y oeste), el nacimiento de Internet (comunicación accesible y portátil), el surgimiento del outsourcing (casi cualquier trabajo de conocimiento se puede realizar en cualquier parte del mundo), son los detonadores de la globalización que ha venido ocurriendo desde hace poco más de 20 años (Bates y Poole, 2003).
Como consecuencia de esta globalización, el desarrollo de sistemas educativos a distancia que emplean TICS ha experimentado un enorme auge. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta al usuario de estas tecnologías, es decir a la persona, por lo que se debe tener cuidado de que exista un adecuado fundamento pedagógico para los cursos a distancia y de que en realidad se ofrezcan posibilidades de aprendizaje superiores a las ofrecidas en el modelo presencial. Como señalan Bates y Poole (2003), la cuestión no es si se debe o no usar la tecnología, el fondo del asunto es: ¿en qué contextos y para qué propósitos es apropiada la tecnología para los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación?

Las instituciones educativas

El reto para las instituciones educativas es hacer perceptible para el estudiante el ofrecimiento de un servicio o producto de valor agregado que contenga los conocimientos que se requieren en el mercado laboral (Lozano y Burgos, 2007). Es posible complementar esta idea con lo que Bates y Poole (2003) dicen sobre que el cambio más grande en los países desarrollados ha sido la reducción en la cantidad de obreros no calificados para operar las fábricas y las líneas de producción. Muchas industrias requieren una proporción mucho mayor de trabajadores altamente educados y más aún, requieren de una fuerza de trabajo altamente flexible y adaptable, capaz de cambiar continuamente al ritmo de su entorno.


Hace 50 años sucedió una de las transformaciones más importantes en las universidades de los países desarrollados: los gobiernos, en respuesta a la presión pública de contar con mayor acceso a la educación superior y de reconocer la importancia para la economía de una fuerza de trabajo educada, rápidamente expandieron el número y la oferta de las instituciones de educación superior (Bates y Poole, 2003). Esto llevó a la “masificación” de la educación superior, antiguamente reservada a las élites, y en consecuencia a una enorme heterogeneidad de los estudiantes.

Modelos a distancia

Los modelos a distancia fomentan el aprendizaje activo, aunque debido a la gran cantidad de estudiantes en un curso en línea, se requiere especial cuidado en la elaboración de materiales y en la organización de la comunicación para que la tecnología sea una herramienta que ayude y no que represente una carga extra de trabajo. El principal reto es mantener o incluso mejorar la calidad de los procesos.


Aunque en las modalidades en línea “las oportunidades de interacción entre el profesor y el estudiante se incrementan, ya que el profesor no detenta la palabra” (Lozano y Burgos, 2007), resulta necesario comentar que para que esto suceda es muy importante que exista un alto nivel de compromiso de ambas partes, pero sobre todo del asesor. Cuando el asesor cumple con sus funciones de manera responsable y puntual, motiva al estudiante por lo que la respuesta es mejor. Bates y Poole (2003) dicen que es indispensable que se mantenga una interacción personal y cercana. Muchos profesores usan la tecnología en sus clases sin ninguna preparación formal previa, esfuerzo que hay que reconocer, sin embargo lo ideal es que los profesores cuenten con los conocimientos adecuados para que el aprendizaje sea significativo.

También se señala que la mayor parte de los estudios que comparan la efectividad de la educación a distancia y la presencial no han encontrado una diferencia significativa. Sin embargo, como el aprendizaje interactivo basado en TICS, todavía no ha encontrado su propio lenguaje (Lozano y Burgos, 2007) en ocasiones existen lagunas de información y de comunicación profesor-alumno. También se requiere sacar el mayor provecho de los recursos en línea para que el curso no acabe siendo una reproducción digital de un curso presencial.

Aunque los modelos interactivos basados en las TIC promueven la internacionalización y el aprendizaje intercultural, su desventaja es que al ser asincrónicos no permiten el desarrollo de habilidades relacionadas con la comunicación oral y no verbal.


Ya en este momento se puede apreciar una evolución en la educación virtual; en un principio atendía a estudiantes que no tenían acceso a la educación tradicional, después se centró en que el estudiante usara diversas plataformas tecnológicas educativas para lograr los objetivos de aprendizaje, actualmente y debido al gran aprovechamiento de las tecnologías para la educación, se está buscando un cambio que permita resolver a corto, mediano y largo plazo los retos que plantea una sociedad que no encuentra respuesta satisfactoria en las modalidades educativas del pasado
Conceptos interesantes

Economía del conocimiento y de trabajador de conocimiento: se usan cuando en una sociedad el uso del conocimiento y de la información está en el centro de su crecimiento económico y desarrollo. La educación a distancia basada en las TICS, como currículum oculto, desarrolla precisamente las habilidades que se requieren de un trabajador de conocimiento (Lozano y Burgos, 2007)
Modelo educativo híbrido (blended): combina la educación presencial y la educación a distancia de manera que cada modelo dé lo mejor de sí y ambas experiencias sean imprescindibles para alcanzar los objetivos de aprendizaje.
Ciudad del conocimiento: su desarrollo se basa en la generación de valor a través de la totalidad de los activos de la comunidad y su objetivo es lograr un desarrollo sostenible.
Ciudad del aprendizaje: el aprendizaje es un proceso continuo dirigido al desarrollo del potencial humano y capitaliza e integra su estructura económica, política, social, cultural, educativa y medioambiental.
Ciudad digital: provee acceso a conexiones a distancia entre miembros de la comunidad y otras comunidades, disponible para todos los ciudadanos con objeto de democratizar el conocimiento.
Ciudad inteligente: es una entidad real (clusters e instituciones de investigación, desarrollo de productos y procesos de innovación) y virtual (capacidad digital de administrar su conocimiento y difundir tecnología). Aprendizaje de por vida: tema de gran importancia para el desarrollo económico, por lo que las universidades se han visto obligadas a dar una respuesta a esta demanda de usuarios mediante nuevos programas, nuevas acreditaciones o certificaciones y nuevos medios de llevar el conocimiento hasta el estudiante tales como opción al currículum y a los enfoques de aprendizaje (Bates y Poole, 2003).






Modelo educativo centrado en la persona




Un modelo centrado en la persona se puede representar como una serie de círculos concéntricos, lo que permite ver una imagen holística:


1- Alumnos, es imprescindible tomar en cuenta todas sus características (edad, antecedentes, factores ambientales, etc.)


2- Profesores, se colocan a sí mismos como un recurso para el aprendizaje y no son sólo transmisores de conocimientos.


3- Área del conocimiento, que debe incluir tanto teoría, investigación y práctica como retroalimentación de los egresados.


4 – Contexto institucional, características de la institución: misión, visión, políticas, cultura que la distingue, que deben apoyar este tipo de modelo; también elementos tecnológicos.


5- Contexto sociodemográfico, dar respuesta a las demandas sociales y producir nuevos conocimientos.


6- Marco filosófico de la educación, objetivos a alcanzar.



El cambio hacia un modelo centrado en el alumno implica romper con los paradigmas tanto de profesores como de alumnos, lo que no resulta sencillo, pero en la medida en que se reconozca que es un esfuerzo encaminado a la formación INTEGRAL de la persona, el modelo se impondrá.




Bates, A.W. & Poole G. (2003) Effective Teaching with Technology in Higher Education. San Francisco: Jossey-Bass
Lozano Rodríguez, A. y Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.